«Simplemente ama tu cuerpo.»
Suena sencillo. Pero para muchos de nosotros, es muy complejo.
El movimiento de positividad corporal nació con la hermosa intención de ayudar a las personas a amarse a sí mismas en una sociedad que se beneficia de nuestras inseguridades. Pero en algún momento, se convirtió en otro estándar que alcanzar y otra forma de sentirnos insuficientes. Cuando el amor propio se convierte en una exigencia, deja de ser liberador.
Sentirse desconectado
Para muchos sobrevivientes de trauma y personas neurodivergentes, el cuerpo puede sentirse como un lugar confuso o incluso inseguro. Puede albergar sensaciones que generan miedo o incomodidad. El sistema nervioso puede permanecer en alerta incluso cuando no hay peligro presente. En ese caso, «amar tu cuerpo» no siempre es accesible. A veces, ni siquiera es el objetivo.
La verdad es que nuestra relación con nuestro cuerpo no se trata solo de apariencia. Se trata de poder, seguridad y pertenencia. Cuando vivimos en sistemas que nos dicen que ciertos cuerpos son más valiosos que otros y que solo ciertos cuerpos merecen amor y conexión, la desconexión del cuerpo se convierte en un acto de supervivencia. Sanar esa desconexión requiere tiempo y gentileza.
Para las personas LGBTQIA2S+, esta relación puede sentirse aún más compleja. Muchas han crecido en entornos que les enviaron mensajes dolorosos sobre quiénes son: que sus cuerpos están mal, que no son suficientes o que son demasiado. Algunos han visto sus cuerpos politizados, fetichizados o incluso borrados. Para las personas trans y de género expansivo, el cuerpo también puede ser un lugar de disforia o de constante negociación con la seguridad en espacios públicos.
Tiene sentido que volver a habitar tu cuerpo pueda sentirse complicado, inconsistente o incluso imposible a veces.
Trabajar hacia la sanación
Sanar no significa forzar el amor. Significa recuperar la confianza. Es permitir que la curiosidad reemplace al juicio y notar cómo tu cuerpo se comunica a través de la emoción, la sensación y el movimiento. Es recordar que la neutralidad es suficiente, y que honrar las necesidades de tu cuerpo de descanso, nutrición, placer y seguridad es en sí mismo un acto de cuidado.
No tienes que amar tu cuerpo todos los días para respetarlo.
No tienes que sentirte cómodo en tu piel para merecer compasión.
Este trabajo es sobre liberación, no perfección: sobre desaprender lentamente los sistemas que nos enseñaron a desconectarnos de nosotros mismos en primer lugar. Volver a habitar tu cuerpo no se trata de cómo se ve; se trata de recordar que perteneces a él, exactamente como eres.
Sin importar lo que el mundo te haya dicho, tu cuerpo no es el enemigo. Es el lugar donde vive tu historia y donde comienza la sanación.
Terapia de imagen corporal
Si estás listo para comenzar a sanar tu relación con tu cuerpo, ofrezco terapia de imagen corporal en Beaverton, Oregón, y en todo el estado a través de telehealth. En nuestro trabajo juntos, podríamos explorar las historias y los sistemas que han moldeado tu relación con tu cuerpo, reconectar con lo que se siente la seguridad y la confianza en uno mismo, y desarrollar herramientas de atención plena para ayudarte a navegar emociones difíciles con más compasión.
Juntos, trabajaremos para construir una relación más arraigada y compasiva con tu cuerpo, una basada en la autenticidad, no en la perfección.
Puedes conocer más sobre mi enfoque o programar una consulta en Treehouse Counseling en Beaverton.





