Cuando la vida se vuelve estresante (¡que es la mayor parte del tiempo!), hay muchas formas de ayudar a manejarlo. No siempre podemos reducir lo que ocurre a nuestro alrededor, pero sí podemos centrarnos en las cosas que podemos controlar. Esto puede ayudarnos a gestionar nuestras emociones cuando la vida parece abrumadora. Ya sea la escuela, la familia, los amigos, los eventos mundiales, o las muchas otras cosas que nos afectan, usa estos 10 consejos para ayudar a manejar tu estrés.
1. Practica enfocarte en el aquí y ahora.
Muchas de las cosas que nos estresan son cosas que ya ocurrieron o que pueden o no ocurrir en el futuro. Practicar estar en el aquí y ahora puede ayudar a aumentar la atención plena, lo que puede reducir los niveles de estrés. Concéntrate en los 5 sentidos: ¿qué 5 colores ves? ¿Qué puedes escuchar, oler, sentir y saborear? Respira profundo mientras haces esto. Es un excelente ejercicio que puede hacerse en cualquier lugar, en cualquier momento.
2. Mueve tu cuerpo.
No tienes que hacer ejercicio durante una hora entera ni correr un maratón, pero cuando mueves tu cuerpo o haces ejercicio, naturalmente reduces las hormonas del estrés, lo que puede ayudarte a sentirte mejor. Da una caminata rápida, haz algunos estiramientos, aspira la casa, baila… lo que más disfrutes.
3. ¡Duerme!
Este siempre es un tema difícil, pero definitivamente es un antídoto contra el estrés. Intenta acostarte a tiempo y dormir lo suficiente. Siempre es tentador quedarse despierto hasta tarde haciendo cosas divertidas, pero estar privado de sueño durante el día empeora el estrés.
4. Reserva tiempo para actividades creativas.
Encontrar pasatiempos y actividades que sean divertidos y creativos puede ayudarte a mantenerte en el momento presente y darte alegría. No tienes que ser un pianista de concierto para hacerlo. Puedes hornear, cocinar, pintar, hacer jardinería, bailar o casi cualquier cosa que te dé una sensación de creatividad y diversión. Estas actividades pueden ayudarte a sentirte bien contigo mismo, conectarte con algo más allá de la escuela y ayudarte a expresar sentimientos.
5. Programa un «tiempo de preocupación».
Puede sonar extraño, pero si tu estrés y ansiedad se están volviendo difíciles de manejar, puede ayudar reservar un tiempo programado para preocuparte. Cada día, a una hora fija, pon un temporizador por unos 5 minutos y escribe todas tus preocupaciones o díselas en voz alta. Deja que tu mente fluya y sácalo todo. Cuando suene el temporizador, ¡listo. Cuando un pensamiento de preocupación cruce tu mente fuera del tiempo de preocupación, dile a ese pensamiento que lo pensarás en el momento indicado, pero no ahora. Esto puede ayudarte a comenzar a tomar un poco de control sobre tu estrés.
6. Práctica de gratitud.
El estrés puede hacernos enfocarnos en las partes más difíciles del día. Los pensamientos y emociones negativos a menudo se sienten más «fuertes» en nuestra mente. Haz una lista deliberada de 3 cosas por las que estés agradecido cada día. Pueden ser cosas grandes o pequeñas. Algunos ejemplos: «Estoy agradecido por una ducha caliente en la mañana», «Estoy agradecido por haber visto un colibrí por la ventana» o «Me siento agradecido por estas deliciosas papas fritas».
7. Incluye meriendas nutritivas.
Los hábitos alimenticios pueden ser difíciles de manejar con agendas ocupadas. Planificar un poco con anticipación puede ayudar mucho. Pídele a tu padre, madre o a quien haga las compras del supermercado las cosas que sabes que disfrutas y que puedes agarrar rápidamente. Intenta encontrar cierto equilibrio de proteínas, frutas y verduras. Trata de crear equilibrio y ser consciente de no saltarte comidas. Obtener suficientes nutrientes puede ayudar a tu estado de ánimo, energía y niveles de estrés.
8. Divide las cosas abrumadoras en pasos pequeños.
Cuando te sientas abrumado y estresado, da un paso muy pequeño. ¿Necesitas estudiar para un examen de matemáticas? Revisa un problema de práctica a la vez. ¿Necesitas hacer un informe de un libro? Determina el primer paso: elegir el libro. ¿Quieres hacer ejercicio pero no tienes ganas? Ponte las zapatillas deportivas y haz 5 minutos de movimiento. Dividir una tarea en pasos más pequeños puede hacer que se sienta más manejable y que sea menos probable que la evites.
9. Limita el tiempo de pantalla.
Esto es algo difícil tanto para adolescentes como para adultos. Las pantallas no son el enemigo, pero nuestra vida está construida a su alrededor con tanta frecuencia. Toma un descanso de las pantallas intencionalmente. Si se siente difícil, pon un temporizador y toma un descanso de 20 minutos. Agarra un libro, pon música, comienza una manualidad, etc.
10. ¡Pide ayuda!
No tienes que tener todo resuelto por tu cuenta. Pídele ayuda a un familiar, amigo, consejero o maestro. Lo más probable es que quieran ayudarte. Somos seres sociales y funcionamos mejor cuando tenemos personas a nuestro alrededor. ¡Deja que te apoyen!





