Es importante reconocer que los niños experimentan muchos tipos de pérdidas, y el duelo no se limita a la muerte. Los niños pueden sentir un profundo dolor emocional por muchos tipos de pérdidas: algunas visibles y ampliamente reconocidas, y otras más silenciosas y menos reconocidas. Comprender las diferentes formas en que puede manifestarse el duelo es un primer paso importante para acompañar a los niños en su proceso de sanación.
El duelo no reconocido hace referencia al duelo que es pasado por alto o que no es plenamente reconocido ni validado como significativo (McCoyd et al., 2021). Los adultos bien intencionados y amorosos pueden minimizar involuntariamente las experiencias de los niños o no verlas como pérdidas «reales», aunque puedan sentirse de manera muy profunda. Algunos ejemplos de duelo no reconocido pueden incluir:
- Mudarse a un nuevo vecindario o escuela y perder amistades
- Perder una mascota, rutinas especiales u objetos significativos
- Ser excluido de decisiones o eventos familiares importantes
Cuando el duelo pasa desapercibido, los niños pueden cuestionarse si su dolor «cuenta». Es posible que se sientan aislados, confundidos o reacios a hablar sobre lo que sienten.
La pérdida ambigua ocurre cuando la pérdida es poco clara, continua o carece de cierre. Una persona puede estar físicamente presente pero emocionalmente inaccesible, o físicamente ausente pero aún emocionalmente significativa. Los niños pueden tener dificultades para entender qué ha cambiado o qué es lo que falta.
Algunos ejemplos de pérdida ambigua pueden incluir:
- Un familiar que lucha con el consumo de sustancias, problemas de salud mental o encarcelamiento
- Un cuidador que está físicamente lejos pero sigue siendo emocionalmente importante
- Interrupciones en el cuidado debido a inestabilidad o circunstancias de vida
Dado que estas pérdidas no tienen un inicio ni un final claros, los niños pueden aferrarse a la esperanza mientras también experimentan tristeza, enojo o confusión. Puede ser difícil para ellos comprender estas emociones encontradas sin el apoyo de un adulto.
Las pérdidas, independientemente de su tipo, pueden ser dolorosas y confusas, y los niños necesitan espacio y apoyo para darle sentido a lo que sienten. En todo momento, el duelo merece atención, apoyo y validación.
Cómo procesan el duelo los niños
La teoría del proceso dual describe cómo las personas que enfrentan el duelo alternan entre dos estados: enfrentar el dolor de la pérdida (el duelo en sí) y adaptarse a la vida sin la persona, el objeto o la situación que han perdido (McCoyd et al., 2021). En niños de 6 a 11 años, el duelo suele manifestarse en oleadas breves e intensas: en un momento pueden estar llorando o sintiéndose angustiados, y al siguiente estar jugando o distraídos. A diferencia de los adultos, los niños tienden a afrontar el duelo moviéndose naturalmente entre la tristeza y el juego, lo que les ayuda a gestionar sus emociones y evita que los sentimientos abrumadores se vuelvan excesivos. Como padre o madre, puedes apoyar este proceso saludable creando espacio tanto para la expresión emocional como para las actividades cotidianas. Fomentar el juego, mantener rutinas reconfortantes y estar disponible para hablar cuando tu hijo esté listo le ayuda a procesar el duelo de maneras que se sienten seguras y manejables.
Síntomas del duelo en niños en edad escolar
Como se mencionó anteriormente, las reacciones emocionales de los niños pueden presentarse en oleadas o de forma repentina. A continuación se indican algunas señales comunes a tener en cuenta:
- Señales conductuales: Conductas regresivas (p. ej., mojar la cama), evitación, aislamiento social, llanto excesivo y disminución del rendimiento académico.
- Señales físicas: Fatiga, dolores de estómago, dolores de cabeza, alteraciones del sueño (pesadillas, inquietud) y cambios en el apetito.
- Señales socioemocionales: Confusión, miedo, enojo, frustración, dificultad para concentrarse, baja autoestima, tristeza, ansiedad, vergüenza, soledad, conmoción, negación, cambios repentinos de humor y retraimiento emocional.
Dado que ciertos tipos de pérdidas suelen pasarse por alto, es posible que los niños no reciban la validación ni el apoyo que necesitan. Reconocer estas señales permite que los adultos en la vida de un niño (padres, cuidadores, terapeutas y educadores) respondan con empatía e intervenciones basadas en evidencia para apoyarlos durante este momento difícil.
Por qué esto importa
Cuando las pérdidas de los niños son nombradas y validadas, se les permite atravesar el duelo de maneras saludables. Al comprender el duelo no reconocido y la pérdida ambigua, los padres pueden comenzar a ver los comportamientos y emociones de sus hijos con una mirada compasiva, y dar pasos significativos para apoyar su sanación.
Referencias:
- Favazza, P., Munson, L. (2010). Loss and grief in young children. Young Exceptional Children, 13(2), 86-99.
- Lawrence, A., Jones, M., & Boles, J. (2022). Helping children cope with loss: Legacy interventions for the grieving classroom. Continuity in Education, 3(1), 92–100. https://doi.org/10.5334/cie.45
- McCoyd, J., Koller, J., & Walter, C. (2021). Grief and Loss Across the Lifespan: A Biopsychosocial Perspective (3rd ed.). Springer Publishing Company. https://doi.org/10.1891/9780826149640
- Stylianou, P., Zembylas, M. (2018). Dealing with the concepts of “grief” and “grieving” in the classroom: Children’s perceptions, emotions, and behavior. Journal of Death and Dying, 77(3), 240-266.





