Qué hacer cuando a tu hijo no le gusta la escuela

5 consejos para ayudar a los padres a abordar conversaciones con sus hijos sobre por qué no les gusta la escuela y cómo afrontar esta situación.

A medida que los niños regresan a clases este otoño, puede ser difícil para los padres escuchar: “No me gusta la escuela”. Es algo común y que a veces puede generar estrés en los padres. La frustración y la preocupación suelen aumentar en cuanto escuchan esas palabras. A continuación, encontrarás 5 consejos para abordar las conversaciones con tus hijos sobre la escuela y ayudarte a manejar esta situación.

1. Acércate a tu hijo con curiosidad y empatía.

Cuando un niño expresa que no le gusta la escuela, necesitas obtener más información. Parte de la dificultad podría estar relacionada con la transición en sí: pasar de un verano sin mucha estructura, lleno de juegos y libertad, a un entorno con más rutinas, reglas y exigencias. Muestra curiosidad por aquello que específicamente le resulta difícil. Pídele que te «cuente un poco más». Después, pregúntale cuál es la parte más difícil del día y cuál es la más fácil. Escucha activamente y hazle saber que lo entiendes y que estás prestando atención a lo que te cuenta. Los niños necesitan ayuda para analizar los detalles, ya que tienden a pensar de manera concreta.

2. Investiga el “por qué”.

Sigue mostrando curiosidad por saber qué aspectos de la escuela le resultan difíciles. ¿Se trata de las dinámicas sociales, los ruidos fuertes y la sobrecarga sensorial, la presión académica o el estilo de enseñanza de algún maestro? En la escuela primaria, los niños suelen tener un maestro principal. Si no les agrada particularmente ese maestro, pueden pasar gran parte del día con alguien con quien no logran conectar. Los estudiantes mayores suelen tener varios maestros, lo que puede ser útil si no les agrada alguno de ellos. Los padres necesitan obtener más información sobre los aspectos específicos de la escuela que no les gustan a sus hijos.

3. Dale tiempo.

¿Es apenas la primera semana de clases? ¿Ocurrió algo que le molestó y ahora ha generalizado esa experiencia, sintiendo que no le gusta nada de la jornada escolar? El cerebro y el sistema nervioso de los niños suelen estar un poco más activados al comienzo del año escolar, mientras se acostumbran a tantas cosas nuevas. Compáralo con la última vez que comenzaste un trabajo nuevo o te uniste a un club: puede ser abrumador. Es posible que tu hijo simplemente esté desahogándose contigo y que, en realidad, su día completo y su experiencia escolar no sean tan malos. Trata de no entrar en pánico y permite que todos se adapten durante unas semanas antes de decidir si es necesario tomar alguna medida.

4. Colabora con la escuela.

Una vez que tengas más información sobre lo que específicamente representa un desafío para tu hijo, comunícate con el consejero escolar o el maestro. Recuerda que son tus aliados. Pregúntales qué han observado en la escuela. Conocer su perspectiva te ayudará a tener una imagen más completa de cómo le va a tu hijo durante el día. Si hay necesidades que no están siendo atendidas, pregunta a la escuela qué se puede hacer. ¿Necesita opciones flexibles para sentarse, una reunión semanal con el consejero, audífonos durante las asambleas escolares, una evaluación para identificar posibles dificultades de aprendizaje, etc.? Si tu estudiante reúne los requisitos, siempre puedes solicitar adaptaciones mediante un plan 504 o un Programa de Educación Individualizado (IEP, por sus siglas en inglés).

5. Apóyalo en casa.

Por lo general, no es posible resolver de un día para otro el hecho de que a un niño no le guste la escuela. Respira profundamente y recuerda qué aspectos están bajo tu control. Asegúrate de que el hogar sea un lugar donde pueda descansar y recargar energías. Mantén rutinas estables para las comidas, la hora de dormir y los momentos de conexión familiar. Asistir a la escuela puede ser agotador para un niño que está pasando por dificultades. Quizás tengas que reducir las expectativas y exigencias en casa durante las noches de escuela. Incorpora el ritual de Rosa/Brote/Espina a la rutina de la cena o de irse a dormir. Hablen sobre la rosa (la mejor parte del día), el brote (algo que les entusiasma o que esperan con ilusión) y la espina (la peor parte del día). Tú también puedes compartir tus respuestas para mostrarle que cada día es una mezcla de experiencias positivas y difíciles.

*Si tu hijo lleva mucho tiempo teniendo dificultades y se niega a asistir a la escuela, comunícate con un terapeuta infantil y con su pediatra para obtener más apoyo.

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